En La Cartuja, la noche olía a azahar y a Champions: veintiún años de espera cabían, por fin, en un solo grito. El Real Betis volvió a vivir una noche de Liga de Campeones en casa, y lo hizo con la épica que piden estas citas: remontó al Porto con un 3-2 resuelto por Isco desde los once metros en el minuto 84. Fue la segunda victoria en dos jornadas de la fase liga para el equipo de Manuel Pellegrini, que suma seis puntos y se coloca novena en la clasificación general, mientras el conjunto portugués sigue sin sumar tras dos partidos.
La primera mitad fue de dominio bético pero se llegó al descanso sin goles. El único sobresalto portugués llegó en el minuto 40, cuando Martim Fernandes marcó para el Porto, pero el VAR anuló el tanto por una mano previa de Borja Sainz. El 0-0 al descanso era un reflejo fiel de un partido trabado y sin grandes ocasiones.
Todo cambió en la reanudación. A los dos minutos, Abde Ezzalzouli recibió una cesión en la esquina del área y enganchó un disparo con rosca desde unos veinte metros que se coló en la escuadra: 1-0. La alegría duró siete minutos. En el 54′, Gabri Veiga ejecutó un tiro libre directo al ángulo superior derecho, con algo de colaboración del portero Álvaro Valles, y empató. Y en el 61′, Samu Aghehowa, tras un pase de Pepê, dio la vuelta al marcador para los portugueses: 1-2.
El Betis necesitó coraje y paciencia. En el 74′, Antony llegó al área, punteó el balón y Cucho Hernández remató de primera para firmar el 2-2. Diez minutos más tarde llegó el penalti decisivo provocado por un Ángel Ortíz mayúsculo. Isco lo convirtió desde los once metros engañando a Diogo Costa enviando el balón al ángulo derecho. El tramo final fue de infarto: Santiago Giménez, entrado desde el banquillo, tuvo una volea que el portero desvió a córner y un remate de pierna izquierda que se fue por encima del larguero.
Los números respaldan el mérito local. Según ESPN, el Betis generó 1,59 goles esperados y siete tiros a puerta frente a los cinco del Porto, que marcó dos veces con apenas 0,90 de xG. Fue la primera vez en veintiún años que la afición verdiblanca vio a su equipo ganar un partido de Champions en casa, y la remontada llegó tras un duelo de cinco goles en la segunda parte que casi no dio tiempo de respirar.
Para Manuel Pellegrini, el triunfo tiene un valor doble: confirma que su equipo sabe sufrir y reaccionar, y lo coloca en una posición excelente para pelear por la clasificación a octavos. El Porto, en cambio, tendrá que sacudirse la decepción de un partido que tuvo en su mano.