Hay jugadores que en según qué superficies entran en un estado de flujo que resulta casi imposible de interrumpir. Rafa Jódar lleva toda la temporada en ese estado, y la tierra batida del Real Club de Tenis Barcelona parece haberle dado un impulso adicional. Este miércoles, en los octavos de final del Conde de Godó, el madrileño de 19 años despachó al argentino Camilo Ugo Carabelli por un doble 6-3 con una solvencia que ya empieza a no sorprender.
El inicio no fue perfecto. Jódar cedió su servicio en el primer juego y se encontró con un 0-2 en contra que pudo haberle complicado la mañana. Pero corrigió rápido, encadenó cinco juegos consecutivos y recuperó el control de un partido que, a partir de ese momento, solo tuvo un dueño. Ugo Carabelli, que había dado la sorpresa en primera ronda eliminando al ruso Khachanov, no tuvo esta vez ni el espacio ni el tiempo para desplegar su juego.
El partido estaba justo donde quería Jódar: cada vez más agresivo, afinando golpes y buscando líneas, mientras el argentino empezaba a retroceder para defenderse desde el fondo. El segundo set siguió el mismo patrón: rotura temprana, ventaja administrada con comodidad y algún momento de tensión que no llegó a poner en peligro la victoria.
No es la primera vez que Jódar le gana a Ugo Carabelli. Ya lo hizo en las semifinales de Marrakech, también en dos sets cómodos (6-2 y 6-1), justo antes de conquistar su primer título ATP. El argentino sabe bien lo que se siente cuando Jódar está encendido.
El madrileño está ya en cuartos de final -invitado, recién llegado al top 60 y con 24 victorias en la temporada- y la pregunta que empieza a hacerse el circuito es cuándo va a parar esto. La respuesta, por el momento, es que no hay señales de que vaya a hacerlo pronto.
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