Vamos con una “unpopular opinion”.Nos pasamos la vida comparando. Lo que tenemos y lo que falta. Lo que hace uno y lo que hace el otro. Vivimos polarizados casi por costumbre, como si todo necesitara un bando, una etiqueta o una pelea. Y quizá por eso sorprende que también le hayamos hecho eso al fútbol, un lugar que nació, al menos en parte, para disfrutar.
Uno puede ser de un equipo, de una selección, de una manera de entender el juego. Claro que sí. El fútbol también va de pertenencia. Pero no debería obligarnos a renunciar al placer de mirar. Está bien analizar. Está bien comparar una acción o una trayectoria. Lo raro es convertir cada partido en una batalla permanente entre nombres que nos han regalado tanto.
Portugal goleó 5-0 a Uzbekistán y Cristiano Ronaldo volvió al centro de la escena. Marcó pronto, volvió a marcar antes del descanso y se convirtió en el primer jugador en anotar en seis Mundiales. Lo hizo después de un debut gris ante la República Democrática del Congo, después de dudas y de esa pregunta que siempre parece perseguirle sobre si todavía está.
Pero quizá la cuestión no era esa. Quizá bastaba con dejar que el partido hablara. Cristiano atacó el área como ha hecho toda la vida. Portugal empezó a respirar cuando la pelota pasó por Vitinha y Bruno Fernandes, Nuno Mendes puso el golpe de talento desde la falta y Rafael Leão cerró la tarde con otro detalle de calidad. No fue una noche para descubrir nada que no supiéramos. Fue, más bien, una noche para bajar el volumen de la discusión y volver a lo básico. A recordar que el fútbol también se disfruta más cuando dejamos de ponerlo todo frente a frente.
Y mientras tanto, en otra parte del Mundial, Messi también sigue haciendo de lo imposible algo cotidiano. No hace falta que uno apague al otro para que el otro brille. Si la vida nos ha dejado ver a Messi y Cristiano compartir época, y todavía escenario mundialista, quizá lo más bonito sea no empeñarnos en separarlos.
Porque el fútbol también debería servir para eso. Para discutir menos un rato y agradecer que aún existan jugadores que nos hagan disfrutar.