Croacia venció. Ante Budimir, a sus 34 años, decidió un partido áspero y de escaso margen frente a Panamá (0-1) para mantener a los balcánicos en la pelea por la clasificación en el Grupo L. Su tanto, además de resultar decisivo para el desenlace del encuentro, entró directamente en la historia del fútbol español al convertirse en el primer gol anotado por un futbolista de Osasuna en una Copa del Mundo. Todo ello en una noche muy especial para Luka Modric, que alcanzó las 200 internacionalidades con la selección croata.
La efeméride del capitán otorgó un significado añadido a una cita que Croacia afrontaba con urgencias tras caer ante Inglaterra en la primera jornada. El equipo de Zlatko Dalic asumió el control desde el inicio, monopolizó la posesión y trató de imponer su jerarquía frente a una Panamá disciplinada y muy aplicada en tareas defensivas. Los centroamericanos cerraron espacios con acierto y obligaron a los croatas a construir cada ataque con paciencia y precisión.
El encuentro avanzó por un guion previsible. Croacia acumuló balón y territorio, con Modric como eje de la circulación y referencia constante en la elaboración. Sin embargo, el dominio territorial apenas se tradujo en ocasiones claras durante muchos minutos. Panamá defendió con orden y mantuvo vivo el partido, sosteniendo la incertidumbre ante un rival incapaz de encontrar el último pase con regularidad.
Cuando el choque parecía encaminado a un desenlace incierto, apareció Budimir. Su gol rompió la resistencia panameña y dio sentido al esfuerzo croata. Un remate de enorme valor deportivo y simbólico que terminó decidiendo una noche de máxima exigencia.
Panamá se despidió del Mundial. La victoria deja a Croacia con vida antes de afrontar la última jornada frente a Ghana. También permitió que una fecha tan señalada para Modric quedara asociada a un triunfo, un desenlace acorde con la trayectoria de uno de los futbolistas más importantes de la historia del país.