Alemania comenzó su camino en el Mundial con una contundente victoria sobre Curazao (7-1), aunque el resultado no logró eclipsar la historia que se escribía sobre el césped de Houston. La selección caribeña, la nación más pequeña en disputar una Copa del Mundo, debutaba en el gran escenario del fútbol y consiguió marcharse con un recuerdo imborrable: su primer gol mundialista. Alemania cumplió con su papel de favorita; Curazao cumplió un sueño.
El encuentro se puso rápidamente de cara para los hombres de Julian Nagelsmann. Felix Nmecha abrió el marcador en el minuto 6 con el que fue el gol más tempranero del torneo hasta la fecha. Sin embargo, lejos de encogerse, Curazao respondió con valentía y encontró un momento para la eternidad en el minuto 21, cuando Livano Comenencia aprovechó una acción ofensiva para firmar el 1-1. Durante unos instantes, la debutante pudo mirar de tú a tú a una de las grandes potencias del fútbol mundial.
La igualdad, no obstante, duró poco. Alemania volvió a imponer su enorme superioridad técnica y física antes del descanso. Nico Schlotterbeck devolvió la ventaja a los germanos en el minuto 38 y Kai Havertz amplió distancias desde el punto de penalti poco después. Con el 3-1 al descanso, el partido ya parecía resuelto, pero la Mannschaft mantuvo el ritmo y no permitió ninguna reacción de su rival.
La segunda mitad fue un monólogo alemán. Jamal Musiala marcó el cuarto nada más reanudarse el juego y el dominio continuó con los tantos de Nathaniel Brown y Deniz Undav, dos de los futbolistas más destacados de la noche junto a Havertz. El propio delantero del Arsenal cerró la goleada con su segundo gol del encuentro para establecer el definitivo 7-1. Alemania exhibió profundidad de plantilla, velocidad en la circulación y una capacidad ofensiva que la sitúa desde el primer día entre las selecciones a seguir en el torneo.
La noche, más allá del resultado, también dejó imágenes de enorme valor para Curazao. El equipo dirigido por Dick Advocaat, convertido a sus 78 años en el técnico más veterano en dirigir un partido mundialista, pudo celebrar un gol histórico y comprobar que su presencia en el torneo ya forma parte de la historia del fútbol. Alemania sumó tres puntos y una importante renta de goles; Curazao, pese a la derrota, se llevó una página imborrable de su propia leyenda.