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Foto: Imago

Selección

La mesa está servida y España lo sabe

La Selección Española solventó ayer su compromiso internacional amistoso ante Serbia con la misma diligencia, amor y pasión con la que se le prepara una cena a unos hijos. El 3-0 se fraguó como un trámite administrativo, pero con tres pinceladas propias de la mejor obra de arte. Así es la Campeona de Europa, alguien capaz de meterle poesía a un ensayo. Seda y terciopelo en mitad de la arena.

Fueron 20.482 espectadores los que se dieron cita en el Estadio de La Cerámica para mezclar el amarillo, propio de la plaza en cuestión, con el rojo. No estaban Fabián Ruiz, Nico Williams, Mikel Merino y Dani Carvajal y pese a ello la orquesta sigue siendo sinfónica.

El gran protagonista del choque fue un Mikel Oyarzabal que con 24 goles ya es el noveno goleador histórico de la Selección y se sitúa a solo dos goles de un tal Emilio Butragueño (26). El de Eibar sigue de dulce, saborea la gloria y suma 11 goles y 6 asistencias en sus últimos 10 partidos con la Selección. Palabras mayores. Clase supra. Sus dos goles son de una plasticidad extrema y suponen una declaración de intenciones. Desde que anotara a los ingleses en Berlín para ganar una Eurocopa se sienta a comer en la mesa de los mejores delanteros del mundo. Esto es así.

Un Mundial es caprichoso y siempre esconde misterios, peligros y caminos inescrutables
. Lo sabemos bien. Eso sí, España acudirá con un bloque sólido, una idea de juego, una confianza testada y algunos de los mejores ingredientes que se pueden encontrar en el fútbol mundial. En portería vamos sobrados, en defensa Pau Cubarsí es pura excelencia, Marcos Llorente un galgo y Marc Cucurella un pitbull. En la medular, Rodri recupera poco a poco su motor de oro, Pedri tiene las llaves de la felicidad y Fermín es fuego y vértigo. Álex Baena es agente doble, te vale en al menos dos vertientes. ¿Arriba? Gol, regate y versatilidad. Vamos más que servidos a tenor de lo visto. Y ahora además llega Víctor Muñoz, uno más en la familia.

Nos costó años aprender a ganar de nuevo, pero de esta senda ya no nos salimos. Ganar ya no es un plato, es un sabor. Y como todos los buenos sabores, se quedan guardados. No hay fisuras a priori. Tenemos los mejores ingredientes y la mesa está servida.


Esta es una columna que se vive y se saborea junto a ElPozo, patrocinador oficial de la Selección Española de Fútbol.



Papá de Miranda. Orgulloso hijo de gallego y asturiana. Dejé 13 años como abogado por fundar y dirigir Sphera Sports, con lo que ello supone. Asumo las consecuencias. Hice 'mili' en Pisa y en Bristol. Me gustan las orcas, los países escandinavos y un gol en el 90'.

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