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Premier League

El Arsenal se acerca al título de la Premier League

La jornada 30 de la Premier League dejó un mensaje muy claro en la carrera por el título: el Arsenal no necesita dominar para ganar, y el Manchester City no puede permitirse más tropiezos. En el Emirates, los de Arteta se pasaron casi todo el partido atascados ante un Everton organizado y atrevido, mientras en el London Stadium el City dilapidaba una ventaja ante un West Ham que lucha por no bajar. Cuando la tarde terminó, el Arsenal había dado otro paso decisivo hacia su primera Premier League en 22 años, con nueve puntos de distancia sobre un City que ya tiene la montaña muy difícil de escalar.

El partido ante el Everton fue incómodo de principio a fin. Los de David Moyes llegaron al Emirates en forma, con seis jornadas seguidas sin perder como visitantes, y lo demostraron desde el arranque. McNeil estrelló un disparo en el palo en la primera parte, David Raya salvó con el pie a Beto en la segunda, y durante 88 minutos el marcador permaneció a cero con Pickford respondiendo bien a los intentos de Eze, Saka y Havertz. El Arsenal acumulaba tiros —13 en el primer tiempo, más que en casi cualquier otro partido de la temporada— pero sin encontrar el camino. Fue entonces cuando Arteta recurrió al banquillo, y en concreto a un chaval de 16 años llamado Max Dowman, que había entrado en el 74. En el 89, su centro al área provocó la salida en falso de Pickford y el balón acabó en los pies de Gyökeres, que empujó a portería vacía. El Emirates volvió a respirar. Pero lo mejor llegó en el descuento: Pickford se había sumado al área en un córner desesperado del Everton, el Arsenal despejó y Max Dowman agarró el balón en campo propio, se deshizo de dos defensores en carrera y definió a puerta vacía. Con 16 años y 73 días, se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Premier League, superando el récord que llevaba 21 años en poder de James Vaughan, paradójicamente exjugador del Everton.

A escasas millas de distancia, en el London Stadium, el Manchester City no hacía los deberes. Guardiola estaba en la grada cumpliendo sanción, y su equipo llegó al partido más tarde que necesitaba al más en su conjunto. Bernardo Silva abrió el marcador en el 31 con una definición que él mismo calificó de intencionada pero que generó dudas sobre si el balón era un centro o un disparo. Cuatro minutos duró la ventaja. En el 35, Donnarumma falló estrepitosamente un puñetazo en un córner —leyó mal el vuelo del balón— y Mavropanos cabeceó para hacer el 1-1 en su primer gol de la temporada. Después, pese al dominio total del City con un 71 por ciento de posesión y 24 tiros frente a uno del West Ham, el portero Hermansen fue una muralla: negó a Haaland a quemarropa en el 60, detuvo a Cherki en el 78 en una maraña de jugadores y resistió el asedio final. El West Ham terminó con una sola ocasión en todo el partido y con un punto que en términos de salvación vale tanto como una victoria.

El resultado conjunto de la jornada amplía la ventaja del Arsenal a nueve puntos, aunque el City tiene aún un partido pendientes. En ocho jornadas por disputar, la aritmética todavía permite hablar de título para el City, pero la dinámica no invita al optimismo. Los de Guardiola llevan semanas sin ganar con regularidad en la liga y el desgaste de la Champions —donde el martes visitan el Etihad con un 0-3 en contra del Real Madrid— pesa sobre una plantilla que parece estar rindiendo por debajo de sus posibilidades en el momento más exigente del calendario. El Arsenal, en cambio, cierra la noche con 70 puntos, con un adolescente que acaba de romper un récord histórico y con la sensación de que este año la liga no se les va a escapar de nuevo.

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