El Real Madrid regresó a la acción liguera en el Santiago Bernabéu con la presión de superar una racha de resultados adversos y asomar la cabeza en la pelea por el título, mientras el Levante llegaba como un rival muy necesitado de puntos en la zona baja de la clasificación. El ambiente previo y durante la primera mitad estuvo marcado por los silbidos y la frustración de la afición madridista, decepcionada con la derrota en Supercopa y la eliminación de la Copa del Rey, que no se mostró satisfecha con el juego ofrecido hasta entonces, con un equipo local dominante en posesión pero incapaz de traducirla en ocasiones claras ante el bloque compacto rival. La primera mitad terminó sin goles y con la sensación de que al Madrid le faltaba claridad y verticalidad para romper líneas efectivamente.
El partido se abrió definitivamente en la segunda mitad, cuando en el minuto 58 un defensor del Levante cometió una falta en el área sobre Kylian Mbappé, lo que derivó en un penalti que el jugador francés transformó con seguridad para adelantar a los blancos. Ese gol no sólo desequilibró el marcador, sino que también pareció aliviar tensiones en el Bernabéu y animó al Madrid a pisar con más confianza el acelerador.
Siete minutos después, Raúl Asencio amplió la ventaja con un cabeceo preciso tras un córner servido por Arda Güler, consolidando el 2-0 y dando al partido un matiz más cómodo para los de casa. A partir de ese momento, el Levante intentó reaccionar, pero apenas inquietó la meta de Courtois, mientras que el conjunto madridista mantuvo el control del ritmo y gestionó la ventaja con cierta serenidad.
Más allá del resultado, el choque puso de manifiesto tanto la superioridad en el juego posicional del Real Madrid, que terminó con casi el 70 % de la posesión y una clara dominación estadística, como las dificultades del equipo para encontrar fluidez y eficacia en el último pase, algo que fue motivo de crítica por parte de la afición incluso tras el triunfo. Para el Levante, pese al orden defensivo inicial, faltó ambición ofensiva y claridad en el último tercio para generar peligro real.