España compuso una noche redonda en Valladolid con un contundente 4-0 ante Bulgaria, un triunfo que no solo prolonga su inmaculado camino hacia el Mundial de 2026, sino que la coloca en los libros de historia al igualar su mejor racha de invencibilidad con 29 partidos sin conocer la derrota.
Desde el pitido inicial, la selección de Luis de la Fuente impuso un ritmo que desbordó por completo a su rival. En el estadio José Zorrilla, España demostró una capacidad para combinar velocidad, posesión y precisión que rozó la excelencia. El navarro Mikel Merino fue la figura destacada del choque con un doblete de cabeza y otro tanto nacido de su presión alta, mientras que Mikel Oyarzabal volvió a marcar y confirmar que es el hombre de referencia en vanguardia.
El plan de De la Fuente volvió a girar en torno a la asociación en corto y la movilidad interior. Pedri dirigió los ritmos con naturalidad, Grimaldo y Porro convirtieron los costados en autopistas ofensivas, y Zubimendi mantuvo el equilibrio con una precisión quirúrgica. La defensa, liderada por Le Normand y Laporte, apenas concedió ocasiones, y Unai Simón alcanzó los 419 minutos sin recibir goles , un nuevo récord personal. De hecho, Georgia solo le disparó una vez (desde el centro del campo) y ayer Bulgaria no logró disparar a puerta.
La España de De la Fuente entra en la historia
Este triunfo ante Bulgaria marca el partido número 29 invicto de España, igualando el registro histórico logrado por la selección de Vicente del Bosque entre 2010 y 2013, cuando el combinado nacional dominó el fútbol mundial con un Mundial y una Eurocopa. La actual racha comenzó tras la derrota ante Escocia en Glasgow, en marzo de 2023, uno de los primeros encuentros de De la Fuente como seleccionador. Desde entonces, la Roja no ha vuelto a caer y ha mostrado una autoridad creciente ante cada rival.
Luis de la Fuente, prudente en sus declaraciones tras el encuentro, subrayó que “los artífices de este récord son los jugadores” y que el equipo “no se cansa de ganar” mientras se acerca al objetivo de asegurar el billete al Mundial 2026. La selección, además de su invencibilidad, ha reforzado su identidad: una fusión entre la solidez defensiva de la vieja guardia y la frescura de una generación joven que se consolida en la élite.
España alcanzó los 63 partidos seguidos sin perder en casa en unas eliminatorias mundialistas (a uno de igualar el récord mundial de Brasil) y tendrá en el parón de noviembre la oportunidad de superar definitivamente el registro de ‘la era Del Bosque’, con el siguiente partido ante Georgia en Tblisi. Si mantiene el nivel de dominio visto en Valladolid, el récord podría quedar en solitario y abrir un nuevo capítulo dorado en el fútbol español. La sensación es de ciclo ascendente: un grupo con hambre, una idea consolidada y un equipo al que cuesta imaginar perder.
En definitiva, la victoria por 4-0 ante Bulgaria no fue solo otra goleada en la ruta hacia el Mundial, sino la confirmación de que esta España moderna ha recuperado el brillo y la consistencia de sus días más gloriosos.