Carlos Alcaraz regresó al circuito con un triunfo que reafirma su excepcional momento en la temporada 2026. En su debut en el ATP 500 de Doha, el español venció al francés Arthur Rinderknech por 6‑4 y 7‑6(5), en una hora y 47 minutos de partido, y se clasificó para los octavos de final. El número uno del mundo demostró desde los primeros games su intención de imponer ritmo y precisión desde el fondo, controlando con firmeza los intercambios desde el saque rival.
El español rompió el servicio de Rinderknech en un momento clave del primer set para cerrar ese parcial con autoridad, aprovechando su potencia desde atrás y su agresividad con el primer saque. El segundo set fue más ajustado: el francés presionó con su saque y llegó a disponer de dos bolas de set, que Alcaraz supo neutralizar con temple y solidez en los momentos de alta tensión. El tie‑break final coronó al murciano, que cerró con una derecha profunda que reflejó su superioridad en los puntos decisivos.
Más allá del resultado, esta victoria representa otro hito en la trayectoria del tenista de El Palmar: alcanzó su 150ª victoria en pista dura en el circuito ATP, una cifra que subraya su consistencia y dominio en superficie rápida. Además, prolonga su racha impecable en el 2026, donde no ha conocido la derrota en ocho encuentros oficiales hasta la fecha.
Con el pase a los octavos ya asegurado, Alcaraz se medirá en la siguiente ronda con otro francés, Valentin Royer, en lo que será el primer enfrentamiento entre ambos. Este triunfo inicial no solo afianza su favoritismo en el cuadro de Doha, sino que también le permite continuar su ritmo competitivo tras haber logrado el Career Grand Slam en el reciente Abierto de Australia.
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